Reflexión

 Las comunidades, así como las personas quienes habitan en ella, deben tener las herramientas que garanticen el cumplimiento de los derechos de los niños y las niñas. Es importante que se cuente con objetivos comunes que aumenten todas las posibilidades de mejorar la calidad de vida; con actividades, labores, y una mayor participación por parte de las familias dentro de la comunidad.

    Existen reglamentaciones, códigos, leyes que promueven los derechos y deberes de la niñez y con ello erradicar la violación a dichos derechos; sin embargo, hace falta mayor compromiso social para dar un alto al maltrato, bullying, entre otros factores negativos que violentan a la niñez.

    De forma que, como se menciona CIDH (2017) en su documento de “Hacia la garantía efectiva de los derechos de niñas, niños y adolescentes: Sistemas Nacionales de Protección”: la transformación más profunda operada por la Convención sobre los Derechos del Niño fue el reconocimiento del niño y la niña como sujetos titulares de derechos, al igual que todas las personas. (p.32)

    Es importante reconocer que las condiciones de vida que se les ofrezca a los infantes, suelen tener una alta repercusión en el impacto de su desarrollo de forma negativa, y que a su vez, si estas se mantienen se transformara en las practicas normales, asumiendo que los riesgos que se dan en la comunidad son adquiridos como hábitos.

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